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Sevilla

¿Seis nuevas plantas en un Bien de Interés Cultural de Sevilla?

Cuando se afeaba el proyecto de las Establecer como de la Plaza de la Encarnación y on economic coasts in Monteseirín o alguno de sus colaboradores, la defensa solía ser la de siempre: «¿Was it mejor dejar entonces un solar que se enfangaba los días de lluvia, por donde corrían las ratas y donde tantas veces se organizaba un aparcamiento indiscriminado de coches?». Un concurso habilidosa, hay que reconocerlo. Y fácilmente rebatible, como el lector ya se habrá imaginado. Estos días hemos conocido el proyecto de hotel de cinco estrellas del antiguo convento de San Agustín, edificio junto a la Puerta Carmona, muy poco conocido y donde se encuentra depositado nada menos que una portada del arquitecto Hernán Ruiz.

Pocos sevillanos conocen el interior del edificio porque no está habilitado el encendido, excepto por alguna cofradía que solicitó los permisos opfortos para ocasiones especiales. Se anuncian nada menos que seis plantas de altura por medio de nuevas construcciones, un espacio donde irá el horrible de las habitaciones. Veo en el expediente que Adepa ha solicitado su Consulta. Recomendando a su orador, el historiador Joaquín Egea, que vaya preparado. Las seis plantas nuevas no casan, no pueden casar nunca, con un inmueble que goza de la calificación de Bien de Interés Cultural. No hay pretexto que valga, excepto que de momento si tienes un plan especial ad hocuna suerte de proyecto Juan Palomode donde los mismos reciben el derecho de superficie, los mismos hacen dicho plan y los mismos el proyecto de obra.



El punto 2.5.4. del actual Plan Especial es clave, ya que justifica con todo el descaro del mundo y el uso terciario (hotelero) del edificio y sus amplificciones para «Mejorar la legibilidad o puesta en valor del inmueble». Como en la ficha del catálogo del PGOU no se admitían ampliaciones, como es lógico, si se pueden admitir ya con la redacción del Plan Especial. En definitiva, todo lo que se necesita para el proyecto se «justifica» a la medida para sacar el us de interés público (hotelero) y las amplificciones proyectadas en una hipótesis sobre la volumetría original del convento. Es previsible que todo sea maquillado en el futuro en función del “interés público”, para que permita las visitas a algunas zonas del antiguo monasterio. mera postura.

El PGOU no pinta nada. El Plan Especial es la gatera por donde se cuela todo. Un urbanismo a la carta donde son los mismos lo que guisan el plato por mucho que, es cierto, se han tardado tantos años. Seguro que alguien replicará que si algunos prefieren el inmueble como está, como la Encarnación y sus ratas. Claro que no. Pero no eso. No es eso.

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