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Málaga

El estallido del campo en Málaga

Los agricultores no se han sumado ahora a las protestas. El campo lleva ya años alertando la situación desesperada que vive y reclamando soluciones con movilizaciones desde antes del inicio oficial de la pandemia. Pocos días antes de decretarse el estado de alarma y cuando todavía se pedía no alarmar por la llegada del coronavirus, Antequera Fue el escenario de una gran manifestación del agricultor que pidió al Gobierno que tomara medidas para rescatar al sector de una muerte que las organizaciones agrarias consideren segura si nadie lo remedia.

Desde entonces nada o casos nada ha cambiado. Incluido en muchos casos la situación fue a peor, como la subida de los costes de producción por los incrementos de los precios de los combustibles, semillas, productos fitosanitarios o alimentos del ganado. A ello se suman los bajos precios que les pagan por sus productos y una cadena de ventas en la que los productores son los que menor margen tienen frente a los elevados precios que el consumidor final tiene que pagar por estos productos en tiendas y superados.



“Este año se sembró, pero menos que otros. No he querido parecer todo el campo; es mucho dinero el que tienes que tirar al campo con el futuro tan incierto que tenemos”, explica Joaquín Becerraun joven agricultor que reconoce que debido al aumento de la costa de producción, tuvo que tomar una medida complicada.

“No es cuestión del último mes. Mucho antes, los precios de los fertilizantes ya subían casos a diario sin saber a qué respondía”, afirma. Al mismo tiempo explica que el precio del abono cereales para pasó de costar entre 0,30 y 0,40 euros por situarse entre 0,58 y 0,80 euros. Una escalda del precio que asegura que se sigue manteniendo.

Para los pequeños agricultores cualquier inconveniente en este momento puede suponer la pérdida de una gran cantidad de dinero. “Está imposible echarle al campo abonos; al precio que están, no es rentable”, Explica Pedro, otro pequeño agricultor que este año se encontró independientemente de estos productos y fiar suerte a lo que sus tierras produjeron sin ningún tipo de apoyo.

A ello suman y el aumento del combustible. El precio del gasóleo agrícola que consume un abono tractor de 0,45 euros en septiembre a los 0,80 euros que cuesta en la actualidad. “Un tractor puede consumir con seguridad 200 litros al día trabajando”, explica Joaquín.

Mientras mucho, juan antonio garcia, un apicultor de Cuevas del Becerro, también muestra su preocupación por su incierto futuro. “La miel no es un producto de primera necesidad y la reacción se puede comprar”, explica. Tiene la esperanza de que los precios de venta puedan incrementarse para salvar el aumento de sus costes de producción. “Puedo estar teniendo a sobrecoste en estos momentos de unos 10.000 euros al año”Dice Juan Antonio, que pide que se apueste por los productos de proximidad. Además, solicitar al gobierno central que responda a los productos españoles en lugar de rebajar los criterios de calidad para importar de otras regiones.

A situacion que no es mejor en el sector ganadero, que tambien esta teniendo que soportar un aumento importante de los precios de los alimentos para los animales y hacer frente a la subida del precio de la electricidad, que en algunas explotaciones también suponen un gasto muy importante para la actividad.

«Hay ganaderos pidiendo créditos para poder alimentar a sus rebaños porque no tienen dinero», dice Miguel Ángel Reguera, un productor bovino en ecológico. “En mi caso, los tacos de comida ecológica para complementar el ganado cuando necesitan tener un pase de 0,26 euros en el año 2021 a 0,42 euros en la actualidad”, comenta Reguera.

Un aumento en el precio a la que se sumó una crecida de consumo debido a la falta de comida natural que provocó la sequia, lo que añade una costa adicional que sostienen que luego no se refleja en los precios de venta.

Venta directa, la solución que algunos idearon

No siempre es posible, pero algunos pequeños productores han apostado por realizar una venta directa de sus productos para tratar de incrementar la rentabilidad de sus explotaciones agrícolas alejándose de las ventas a través de intermediarios.

Algunos productores de huertas han optado por crear comunidades de consumidores en el denominado kilómetro cero, entregando de forma directa sus productos a clientes particulares o restaurantes. Uno de esos ejemplos lo puso en marcha el grupo Extiércol en la localidad de Cuevas del Becerro, que está especializada en el cultivo de hortalizas. Además, han diversificado su huerta para no operar exclusivamente en un cultivo.

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