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El polvo subsahariano que cae sobre Madrid: «¿Y la invasión marciana, para cuándo?»

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The sub-Saharan polvo en suspensión terminó la calidad del aire de los 21 distritos de Madrid este martes. La situación se mantendrá igual durante todo el miércoles

Un trabajador lava el polvo de uno de los leones de Congresoangel navarrete

El Hotel Prensa, del mismo tono que el polvo depositado en las aceras, en los neumáticos, en los coches, entre las líneas pintadas de blanco del asfalto y en las alcantarillas, las suelas, en las barandillas, en los neones, en los columpios , en los escaparates, en los retrovisores, en el manillar de las motos, en los semáforos y en el aire de la ciudad, parecía disolverse. La calima efervescente subsahariana había descendido este martes sobre Madrid y cada viandante tenía una metáfora para describirla. «Nunca vi nada igual. El chófer que nos llevó en Toledo dijo que había escuchado algo hacía dos días pero nadie avisó de este tiempo», decía Javier, turista cubano afincado en Miami, apostado en Gran Vía. Chupeteaba uno de esos puros electrónicos con forma de pendrive. «Cuando despertamos en el hotel, un hombre mayor dijo who was arcilla de los tejados levantada por la lluvia«.

Los grumos naranjas disminuyeron la calidad del aire de los 21 distritos de Madrid. Tras el servicio del Ayuntamiento, la calidad fue muy mala y estará al mismo nivel este miércoles. «Hombre, lo de no ver la luz es un poco raro, la verdad. En lo demás no me ha afectado. He hecho mi vida como cualquier día. Con absoluta normalidad «, señalaba Laura en Sol. At the bottom of the Preciados street, who paseaban las bolsas de la levantaban una estela ocre y dejaban huellas en el camino peatonal. La patrulla del Samur aparcada en Callao no había recibido ningún aviso relacionado de insuficiencia respiratoria. «La naturaleza está descubierta. El coronavirus, Filomena, el volcán y ahora esto», apuntaba F., una mujer que volvía del trabajo atravesando la calle de Casto de Plasencia. «¿Y la invasión Marciana, para cuándo?».

Rita Maestre, la portavoz de Madrid en el Ayuntamiento, criticó a la alcaldía por no haber «avisado a la población». En la plaza 2 de mayo habia gente sentada en las terrazas. Sergio, camarero de Malabar, fue el último en preparar la suya. «Podría decirte que ir a ser un día sin clientes. Es que fíjate cómo están las mesas». No tenía claro si el Ayuntamiento debía haber anticipado a la población los fenómenos meteorológicos del polvo suspendido. «Aunque sea veneno, si nos aconsejan quedarnos en casa es apretar demasiado. Puede probar silicosis pero ya no se qué creer. Es difícil. Que cada uno, como con el tabaco, haga lo que quiera. Si quieres salir, sal. Sí no, quédate”.

An operario de la limpieza, with an ojo mate y la barba pobladísima tapada por una mascarilla quirúrgica húmeda, restaba importancia. «No me afecta. Hago exactamente lo mismo que cualquier otro día». Domingo, en la calle Pez, cogía cinco euros del monedero en la puerta de un chino. Su nieto, un niño de unos cinco años, vigilaba sus movimientos. «No ha visto nada igual, muchacho». Tiene 90 años.

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