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El presidente del PP, Pablo Casado, con Alfonso Fernández Mañueco, en el Comité Ejecutivo Nacional
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Casado hace un presupuesto «desastroso» para el gobierno y relega la crisis de Madrid a una «cuestión orgánica» que a nadie le importa

Mariano Calleja

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El sexta ola de Covid Llevó a la dirección nacional del PP a cerrar la puerta de Génova a los medios de comunicación, como al comienzo de la pandemia, y a hacer balance del año por vía electrónica. Después Comité Ejecutivo Nacional, también por videoconferencia, Pablo Casado Se presentó a la distancia frente a la prensa para hacer balance del gobierno de Sánchez, al que definió como «desastroso», por su «soberbia, incompetencia y mentira». Casado evitó hablar de la crisis del PP en Madrid, algo que marcó la vida que quedó relegada a una «cuestión orgánica», y quiso centrarse en Alfonso Fernández Mañueco, antes de las elecciones autonómicas de Castilla y León del 13 de octubre.

El PP conspiró para convertir a Mañueco en el principal barón de los próximos meses, con las elecciones autonómicas como trampolín. Es la mejor forma de desviar la atención de Ayuso y de la Comunidad de Madrid, que en los últimos meses se han llevado ‘demasiados’ títulos, como se ve en Génova. De hecho, el presidente de Castilla y León fue el único de los barones que participó personalmente en la Comisión Ejecutiva Nacional.

En su balance del añoAnte los medios de comunicación, Casado elogió el trabajo de Mañueco y destacó que su decisión de adelantar las elecciones fue personal, sin directivas desde Génova. El líder del PP elogió la «magnífica» labor de todos los presidentes regionales, pero siempre evitó identificar a Isabel Díaz Ayuso y evitó todas las preguntas sobre la crisis de Madrid. Según él, es una cuestión que a nadie le importa. Eso sí, señaló que hay un calendario que hasta ahora se ha respetado en horario, pero no quiso poner fecha para la regional de Madrid, ni siquiera sin llamar.

«La situación en España es muy mala», subrayó Casado, inmediatamente después del balance triunfal que había hecho Pedro Sánchez desde La Moncloa. Según el líder del PP, no hay razón para este triunfalismo, ya que la labor del gobierno fue «desastrosa» por su «soberbia, incompetencia y mentira».

Ante este mensaje negro, Casado quiso subrayar que hay esperanza, porque «el cambio es imparable». Recordó que el PP está primero en las encuestas, que los españoles conocen su alternativa y que su objetivo es ampliar la diferencia que tiene en estos momentos respecto al PSOE.

Según Casado, uno de los platos fuertes del año que acaba, según Casado, fue la conferencia nacional de Valencia, en la que presentó los tres ejes de reforma que quiere ofrecer a los españoles: fortalecimiento institucional, crecimiento económico y bienestar social. -ser.

Casado se refirió a la reforma laboral aprobada recientemente por el Consejo de Ministros. Advirtió que el decreto ley debe redactarse como un proyecto de ley, para que los grupos parlamentarios puedan intervenir e introducir enmiendas. Y si el gobierno no lo permite, ha asegurado que lo enviará al Tribunal Constitucional.

El presidente del PP ha defendido enérgicamente el rechazo a esa reforma aprobada por el gobierno, sobre el texto que el pueblo aprobó en 2012, con el apoyo de la CiU en el Congreso. En su opinión, no mejora la situación del empleo en España, que necesita más flexibilidad. Y lo que busca el PSOE es respetar su pacto con Podemos. «¿Y qué pinta el PP ahí?»

Ante las discrepancias del PP con los dirigentes, defendió que su partido actúa con total autonomía y respeta lo que hacen las organizaciones empresariales, a lo que nunca ha dado ninguna indicación.

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