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Bilbao

«Los países latinoamericanos con menor antiespañolismo son los que más progresan»

Saralegui, que publicó el libro ‘Matar a la madre patria. Historia de una pasión latinoamericana’, posada en la Plaza Nueva de Bilbao/ kelly anne ferreira

“La idea del problema de ahora se debe a que tiene 500 años si es con mayor o menor intensidad en el territorio”, dice este experto

Miguel Saralegui (Bilbao, 1982), catedrático de la UPV e investigador Ikerbasque, es autor de libros como ‘Maquiavelo y la contradicción’ o ‘Carl Schmitt pensador español’. Ahora ha publicado Matar a la patria. Historia de una pasión latinoamericana’, desde donde a través de figuras filosóficas y políticas analiza la evolución de las repúblicas latinoamericanas a partir del antiespañolismo, un sentimiento que hay que «aceptar».

– En su ensayo dice que «la herencia española es el pecado original del que deben limpiarse sin nunca para lograrlo del todo».

– España es un país con una importancia simbólica muy grande en Latinoamérica. No, si se debe únicamente a una herencia cultural ya las relaciones económicas contemporáneas, hasta la propia dificultad de estos países de alcanzar objetivos que se proponen como la democracia liberal o el desarrollo económico. Esos problemas se asocian a genetica, el de las colonias, y eso ha perdurado hasta hoy. Esa estructura de comprión nace con las repúblicas, en el siglo XIX, con Bolívar, Sarmiento… Con los grandes creadores de la identidad latinoamericana. Lo que es la herencia española cambia y si lo consideras como algo que hay que quitar.

– ¿Qué secuelas ha dejado?

– El antiespañolismo es un discurso muy agresivo e identitario de donde la exageración es enorme, con la idea de que los problemas de ahora se deben a lo que ocurrió hace 500 años. Con mayor o menor intensidad, esa teoría si de en todos los países latinoamericanos. Pero las secuelas son tumbas relativamente pequeñas. Los españoles en Latinoamérica no solo no son maltratados, siempre que a veces de manera fácil -sobre todo se comparen con las minorías indígenas o la clase media / baja-tienen ciertas ventajas. Es un discurso de odio que no genera consecuencias de odio.

aceptacion

«Por mucho que nos unan los lazos, siempre vamos a tratar con Estados fundados contra España»

– Una discusión con el que México exige una disculpa.

– El presidente de México ha afirmado poder considerarlo ridículo por los problemas más urgentes que hay en estos países, como la seguridad o el narcotráfico. Pero la petición de López Obrador es perfectamente razonable en el sentido de que ningún español se tomaría como algo bueno los aspectos constitutivos de la conquista, como la dominación de un pueblo o la imposición de una religión. ¿Por qué la identidad española se enfada con AMLO? Hay un nacionalismo reactivo que tiene lugar cuando los presidentes latinoamericanos están empeñados en tener un complicado juicio histórico que no va del agradecimiento que el nacionalismo negativo español espa. Pedro Sánchez podría decir «lamentamos muchísimo no haber sido democracias liberales en el siglo XVI». Pero tan inocua sería la demanda de México como respuesta de España.

– Tal y como menciona Juan Bautista Alberdi, se trata de borrar «la complexión repulsiva» que España ha dejado a sus excolonias.

– Alberdi fue un gran pensador político y no deja de repetir esa idea genética: los países latinoamericanos salen del peor puesto de salida por esta terrible herencia que hay que borrar. Es una estructura genética que se ha mantenido hasta hoy. Como cuando AMLO dice que «nosotros, como mexicanos, tratamos mal a los indios porque España nos enseñó a tratarlos mal». Es como si estuvieras obligado a ver la televisión en vez de a estudiar, al final el día que tú quieras estudiar enciendes la televisión porque es lo que te han enseñado.

– ‘Matar a la patria’. Ese sentimiento lo promueven los círculos políticos y pensadores o también está en el pueblo?

– La identidad de las repúblicas latinoamericanas es un proceso exitoso. Todo ciudadano mexicano o chileno, por ejemplo, sabe las cuatro o cinco cosas que definitivamente como nación. Hay un elemento antiespañol que es universal. Pero en aquellos países donde tenga una fuerte inmigración nacional (México, Venezuela, Argentina, Chile o Cuba) si de una distinción muy clara entre España y los españoles. Por un lado, una idea abstracta del país como algo de lo que habría que liberarse y, por otro, a nivel popular, hay un sentimiento general, mirada y amabilidad hacia el turista español. Hay un reconocimiento al vasco, gallego, asturiano, etc. Está España como algo negativo y los españoles como algo positivo.

México

«El discurso de AMLO se centra más en la violencia de los conquistadores, esto es, en la leyenda negra»

– ¿La leyenda negra ha incrementado el resquemor?

– Yo diría que no. Está la del norte de Europa –la de la Inquisición–, pero en Latinoamérica hay una leyenda negra propia, sobre todo en el siglo XIX, que sostiene que ver con la idea de que España impide el desarrollo de la democracia liberal y del capitalismo, y que atrae el retraso económico. El discurso de López Obrador está mucho más centrado en la violencia de los conquistadores, esto es, en la leyenda negra.

Olvidar es una utopía

– ¿Ese odio a España, 500 años después, está justificado?

– Las hipérboles son siempre algo no justificado. Es una gran exageración, pero en mi época de españoles tenemos que ser conscientes de que ésa es la exageración nacional sobre la que se construye Latinoamérica. Además, se podría decir que los países latinoamericanos con menor antiespañolismo son los que más progresan», como Chile, Uruguay o Argentina.

– ¿Debería el Rey pedir perdón?

– El perdón solo lo puede pedir la persona que inflige una ofensa a quien se la haya infligido mientras ambos están vivos. Aunque más que el Rey, sería la institución. Sería interesante que los españoles, como pueblo, reflexionáramos sobre qué nos parece bien y qué nos parece mal. Pero el que no me parece bien como pueblo maduro no es decir nada. Me sorprende que estemos tan enfadados, no sabíamos que éramos tan orgullosos. El nacionalismo español es muy cauteloso, reactivo ya la defensiva.

– En el libro dice que «los lazos entre España y las Américas españolas no son los vínculos de una familia feliz, sino los deseos de reconciliarse de una familia rota». ¿Cómo podrían llegar a una reconciliación hoy en día?

– Como toda familia, hay que olvidar las afrentas y empezar de cero. Lo que está claro es que no ha servido decir ‘aquí no ha pasado nada’. El discurso del «no, la guerra fue hace 500 años, aquí nos queremos mucho». Esa estrategia del ‘hace muchos años’ no ha servido para afianzar los lazos estatales -porque con los personales no hay ningún problema-. Hay que ser capaz de olvidar, pero eso es una utopía. Por mucho que nos unan lazos, siempre vamos a tratar con países fundados contra España. No hay que tener esa expectativa de que esto es una familia que se reunirá fácilmente. Hay que aceptar que uno de tus hijos te reprocha más que los otros.

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