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Interior impide a cientos de extranjeros que huyen de Ucrania pedir la protección temporal que se les promete

Tan pronto como el inicio de la invasión rusa y cinco días de la aprobación de la legislación europea que permite acoger de forma rápida a los refugiados de Ucrania cuando el Gobierno español anunció que iría más allá. Tras considerar las «consecuencias de la guerra surgieron a otras muchas personas», el Ejecutivo hizo gala de haber acordado «expandir el ámbito de aplicación» de la directiva comunitaria y otorgar la protección temporal mediada no sólo a los ucranianos, sino también a los residentes legal en el país en conflicto, sin importar la duración de sus permisos.

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El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) corrió a aplaudir la iniciativa del Ejecutivo español de conceder también a los residentes extranjeros en Ucrania este tipo de protección, que conlleva permisos automáticos de residencia y trabajo. “La respuesta del Gobierno está siendo muy positiva porque no solo protege a ucranianos, till también a otras personas que huyen de Ucrania y necesitan protección”, decía a mediados de marzo Sophie Muller, representante de Acnur en España.

Tres meses después, Muller muestra su preocupación ante el incumplimiento parcial de esta promesa. Los equipos de la agencia de la ONU, que vigilan que se cumplen todas las garantías en los centros de referencia para refugiados de Ucrania, confirman que cada vez les llegan más casos de ciudadanos extranjeros residentes en Ucrania a los que la Policía Nacional impide solicitar la protección temporal por no ser ucranianos o no ser familiares de una persona de esta nacionalidad. Por lo tanto, no es posible conocer el cifrado exacto, al no quedar registrados, Acnur calcula que se trata de “cientos” de afectados.

Además de la agencia de la ONU, las principales organizaciones que gestionan los centros de referencia para recibir y documentar a los refugiados de Ucrania (CREADE) confirman a elDiario.es el bloqueo al que se está enfrentando un número indeterminado de ciudadanos no ucranianos huidos de la invasión rusa. La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), la Cruz Roja y Accem han tenido constancia de decenas de personas de distintas nacionalidades a las que, cuando acuden a pedir su permiso de protección temporal, los agentes de los centros especializados o de las comisarías habilitadas para documentar a quienes huyen de la invasión rusa rechazan registrar su petición, según explican portavoces de Acnur y de las tres entidades a elDiario.es. El resultado: estas personas no acceden al procedimiento, no pueden ni formalizar su solicitud, por lo que no queda constancia alguna de su rechazo.

Fuentes de Interior niegan que este tipo de situaciones sean un “problema sistémico”, pero allá de lo considera “casos puntuales” que, según dicen, “puedan ser subsanados”. El departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska asegura que otorgó la protección temporal a 6.862 refugiados que no son nacionales ucranianos. No obstante, sus cifras no distinguen entre cuántos son familiares de ucranianos y cuántos no. Tampoco detallan la evolución de la concesión de estos permisos: las organizaciones denuncian que, mientras que en un principio Interior sí otorgaba esta autorización de manera automática a los ciudadanos de terceros países exiliados de Ucrania, unas semanas después surgieron los problemas.

el limbo

Joseph, de nacionalidad nigeriana, es uno de los afectados. El joven de 25 años vivía en Ucrania desde 2020. Allí, en la ciudad de Zaporiyia, estudiaba Ingeniería Informática, de donde se compaginaba en formación con un trabajo en un servicio de atención al cliente, hasta que la guerra interrumpió sus muchos planes de futuro. Decidí viajar a España, de donde no conoce a nadie, porque le hablaron del ad del Gobierno español. Supo que extranjeros como él, con permiso de estudiante, podrían encontrar protección en España tras su huida de la invasión rusa. Llegó a Euskadi el 4 de abril. Aún no lo ha conseguido.

«Me decían que España era la mejor opción, que a los residentes extranjeros les daban la documentación y permisos de trabajo temporal, pero la realidad que me he encontrado aquí es muy diferente», cuenta Joseph desde Bilbao, donde vive acogido en un albergue gestionado por CEAR. El Nigeriano, cuya tarjeta de residencia en Ucrania estaba vigente hasta mayo de este año, ha intentado solicitar protección temporal en dos comisarías distintivas de España.

El primer día, el pasado 27 de abril, acudió a la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Bilbao, de donde tenía una citación específica para solicitar protección temporal para la guerra de Ucrania, sigue la documentación aportada en Oriente Medio. “Me dijeron que, como no era ucraniano, no podía pedirlo”, lamenta el joven.

Quiso pensar que si se produjo de un error «puntual», como defiende Interior, por lo que probó suerte en otra localidad. El 24 de mayo se desplazó, también con cita previa, en la comisaría de Miranda del Ebro (Burgos). Tampoco: “La Policía me dijo que no podía pedir protección temporal, que tenía que volver a Nigeria, pero yo no puedo volver a mi país”, dice Joseph. Después de haber obtenido un visado de estudiante desde Nigeria en Ucrania, donde, cuenta, tenía una “buena vida”, ahora teme que todos sus esfuerzos se desvanezcan. “Tengo miedo de qué va a pasar. Espero poder empezar de nuevo aquí, para lograr un trabajo… No tengo un lugar a donde ir, en Nigeria tengo muchos problemas”, añade el nigeriano.

Acnur calculan que, entre los casos detectados por sus equipos y los trasladados por otras organizaciones, hay “cientos” de personas huidas de Ucrania en una situación similar a la de Joseph. “Nuestro regalo personal en los CREADE [los centros de refugiados de Ucrania] Este es un conocimiento de que hay personas de diferentes nacionalidades que provienen de Ucrania que no se encuentran en la petición de protección temporal”, dice el representante de la Agencia de Naciones Unidas en España.

La responsable del área jurídica de CEAR, Paloma Favieres, asegura haber detectado solo desde la organización «entre 40 y 50 casos». “Al principio, aceptaban estos casos sin problemas. Y, de Pronto, en los CREADE [los centros específicos para la crisis de Ucrania], el lugar donde podemos medir mejor el pulso de lo que estaba pasando, empiezan a alertar desde las organizaciones distintivas que los nacionales de terceros países no están accediendo a la protección temporal”, explica la abogada. En un primer momento, cuenta, detecta que si estaba impidiendo el acceso a estos ciudadanos en todos los centros de referencia excepto en el de Málaga.

“Hubo un tiempo en que en Málaga fue posible, y muchos ciudadanos no ucranianos se desplazaron allí. Hasta que el CREADE de Málaga reciba una instrucción verbal de que nacionales de terceros países no pueden obtener la protección temporal”, explica la letrada de CEAR, entidad que gestiona la acogida en el centro malagueño. “La Policía considera ahora que, si es de otro país, puede volver a ese país o puede pedir protección internacional. Pero cabe destacar la correspondencia a la Policía Nacional”, dice Favieres. Interior niega haber emitido una instrucción en este sentido.

Tras una primera negativa en el centro para refugiados de Ucrania de Barcelona, ​​en Mohamed le recomendaron intentar pedir su documentación en Málaga. El argelino tampoco lo logro. “Me dijeron que no podía acceder al procedimiento de protección temporal -la vía rápida creada para refugiados de Ucrania–, porque entendieron que mi país era seguro. The only option that me dieron es que podía pedir protección internacional en otra comisaría”, explica el joven desde Alemania, de donde si ha mudado de forma temporal porque ha surgido un trabajo esporádico. Pero allí no se puede quedar. El procedimiento de protección internacional se encuentra colapsado, con largos espa para tan solo obtener una citación que permita el acceso al sistema. “Yo quería ir a España porque sé español, conozco gente, era mi mejor opción y me dijeron que aquí encontraría protección. Pero cuando comprobé mis documentos y me dijeron que no, no me lo podía creer”, dice el joven, quien estudiaba ruso en Kiev desde junio de 2021.

pide un protocolo

Acnur ha “mostrado su preocupación” en el Ministerio del Interior en diversas reuniones y correos electrónicos, confirma Muller. Aunque el Gobierno no había especificado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del 8 de marzo, la orden ministerial que regulaba la protección temporal activada para los refugiados de Ucrania establece que los residentes de terceros países –que no resultaron familiares de ucranianos – Podríamos obtener estos permisos especiales siempre que “no puedan regresar a su país o región de origen en condiciones seguras y duraderas”.

Pero estudiar este requisito de forma individualizada, dicen las entidades consultadas, no puede hacerse con la rapidez que promete la protección temporal. El representante de la agencia de la ONU en España considera que si debe tener un protocolo «distinto» para las solicitudes de protección temporal de los nacionales de terceros países, por el cual se «interrumpa la automatización» del proceso para que la Oficina de Asylum estudie estos casos de forma individualizada para determinar si pueden o no pueden regresar a su país de origen.

“He pedido otra vez al Ministerio del Interior si nos puede decir cuál es el protocolo. Porque estamos frente a una posición cada vez menos clara. Vemos que para algunos hay una respuesta y para otros no. No hemos recibido una posición oficial de cómo hacerlo”, cuestiona Muller. CEAR, Cruz Roja y Accem afirman haber trasladado en el Ministerio del Interior en diversas reuniones su preocupación por este colectivo y posibles soluciones.

“Trasladamos la situación a Interior, pero decimos que es un problema complicado. Nuestra propuesta no es que los leds den la protección temporal automáticamente. El acuerdo establece que deben demostrar que no tienen una situación segura y duradera en sus países de origen, por lo que merecen acceder il procedimiento y que la Oficina de Asilo del Ministerio del Interior, trans un estudio individualizado de cada caso, decide si le corresponde acceder o no a estos permisos”, argumenta la abogada de Cear, la organización que presentó las quejas ante el Defensor del Pueblo en relación a estos casos. La asociación Diaconía también asegura haber registrado una reclamación ante el CREADE de Barcelona, ​​​​reenviada a los ministerios de Interior e Inclusión, en la que recoge el negativo del personal policial del centro para recoger la petición de protección temporal de un ciudadano eritreo y otro palestino.

Mohamed muestra vídeos grabados durante los primeros días de guerra en Ucrania, desde donde escuchó los bombardeos y sufrió desperfectos materiales para la onda expansiva. “Es complicado. Ahora no estoy protegido. Necesito estar documentado. Sólo quiero una vida normal. Solo quiero vivir como cualquiera, como ya hacía en Kiev”, dice el argelino.

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